Un detector en exterior trabaja contra condiciones que en interior no existen: sol directo, lluvia, viento moviendo vegetación, animales, cambios de temperatura de veinte grados en el mismo día. Por eso la decisión de qué detector poner y cómo configurar su zona en el panel pesa más afuera que adentro.
Lo que sigue son los puntos que conviene revisar antes de montar nada, con las cifras que los documentos de producto sí dan.
Doble tecnología, y por qué afuera se vuelve casi obligatoria
Un detector de doble tecnología combina infrarrojo pasivo con microondas y solo reporta cuando ambas tecnologías coinciden. Eso es lo que filtra la rama que se mueve y el reflejo de calor sobre una pared.
El detector tipo cortina DCD es un ejemplo con especificación completa. Trabaja con PIR y microondas, cubre 12 metros con 7.5 grados de apertura, y trae selector de sensibilidad para el PIR y ajuste independiente del rango de microondas. Reporta batería baja, tiene interruptor de sabotaje que se activa al abrir el gabinete o al retirarlo de la superficie de montaje, y detecta inclinación a partir de 3.5 grados además de enmascaramiento. Envía supervisión cada 15 minutos, y los eventos de sabotaje y el estado de la batería viajan dentro de cada supervisión hasta que se restauran.
Usa una batería de litio de 3.6 V tipo media AA con duración estimada de hasta 5 años en uso típico. Mide 12.9 por 4.0 por 4.8 centímetros, pesa 170 gramos, y opera de menos 10 a más 50 grados centígrados con humedad máxima de 93 por ciento sin condensación. Trae interruptores DIP para el estado del LED y el modo de funcionamiento.
Sobre la familia hay que ser preciso. Su ficha en español nombra el DCD143 en 433.92 MHz y el DCD187 en 868.95 MHz, las dos de una vía. La línea de producto actual también incluye un DCD en la familia 743, que es la de dos vías. Confundirlas al pedir termina en un detector que el receptor instalado no reconoce.
El antimasking y de qué protege
Enmascarar un detector es taparlo o pintarlo para que deje de ver sin que el sistema se dé cuenta. En exterior es un ataque realista porque el detector está al alcance de la mano.
Entre los inalámbricos, el DPD de la familia 743, que es de dos vías, es un detector exterior de doble tecnología alimentado por batería, con antimask por infrarrojo activo y dos microondas en banda K. Para ese detector existe el soporte giratorio BRS180, que da 180 grados de ajuste al montarlo.
Entre los cableados, el DMX302 es un detector exterior doble con antimasking y doble tecnología, hasta 12 metros, y el DMX304 es la versión de cuatro PIR con doble tecnología, también hasta 12 metros.
Hay además una familia de detectores exteriores inalámbricos con ficha técnica vigente. El DPO, en sus versiones 143 y 187 de una vía, cubre 12 metros y 120 grados con elementos piro QUAD de doble capa de detección y tolerancia a mascotas, admite montaje alto o bajo, alcanza 800 metros de radio en espacio abierto, supervisa cada 15 minutos, usa una batería CR123A de 3 V con duración hasta 3 años y tiene grado IP54. El DPD en versiones 143 y 187 es la misma plataforma sumando microondas al PIR.
El DPV, también en versiones 143 y 187, es un PIR exterior con antimask que cubre 12 metros y 90 grados en 16 zonas, con distancia ajustable de 2.5 a 12 metros en cinco niveles, tres pilas AA con duración hasta 3 años y grado IP55. El DPT es la versión del DPV con microondas añadida.
Los alcances de radio se miden en espacio abierto
Cuando una ficha dice 500 u 800 metros, está hablando de espacio abierto. La propia documentación advierte que algunas paredes y los metales reducen ese alcance. En una instalación real, con barda, portón metálico y cochera de por medio, el número que importa es el que mide el técnico en sitio.
La supervisión cada 15 minutos es la otra mitad de esa ecuación. Sirve justamente para que el panel note que un detector dejó de reportar, en lugar de que el enlace se caiga en silencio.
Los parámetros del panel que casi nadie usa
Aquí está la parte que más falsas alarmas evita y que suele quedarse en configuración de fábrica.
FORCE tiene, por zona, una opción de falsas alarmas con tres estados. Inactivo deja la zona sin filtro. Doble Golpe hace que la zona genere alarma solo si detecta dos activaciones dentro del tiempo configurado para ese parámetro. Zonas Cruzadas hace que la zona genere alarma solo si alguna otra zona cruzada se abre dentro de su propio tiempo configurado. Para un detector perimetral que da un pulso aislado cada tanto, esos dos modos cambian por completo el comportamiento.
Además, cada tipo de zona tiene sensibilidad configurable en milisegundos, con rango de 1 a 3000 y valor de fábrica en 800. Y cerrar el relé durante un segundo reinicia el detector. El antimask, por cierto, es un tipo de zona propio en FORCE, así que el evento de enmascaramiento se puede reportar aparte del de robo.
En el Hunter-6 la idea existía con otra escala: la sensibilidad de cada zona se ajustaba en múltiplos de 50 milisegundos, con mínimo de 0.05 segundos y máximo de 12.75 segundos, y una activación más corta que el valor programado simplemente se ignoraba.
Antes de subir la escalera
Conviene tener resueltas cuatro cosas: si la zona pide doble tecnología o basta PIR, si el punto está al alcance de la mano y por lo tanto necesita antimask, en qué familia inalámbrica está el receptor ya instalado, y con qué filtro de falsas alarmas va a quedar configurada la zona en el panel. Las cuatro se deciden en el escritorio y se pagan caras cuando se deciden en la azotea.
